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Energías renovables para reducir la brecha entre el campo y la ciudad

 

Un programa del Ministerio de Energía permite a las zonas rurales acceder al suministro de energía mediante energías renovables. La experiencia de una escuela en Salta.

No cabe duda que las energías renovables llegaron para quedarse, desde el biogás, la biomasa, pasando por la eólica, la solar, entre otras. Tan es así que días atrás, Javier Iguacel, quien conduce la cartera de Energía, publicó en su cuenta de Twitter: “Estamos en plena revolución verde”.

En este entorno, cabe refrescar el concepto: se denomina “energías renovables” a aquellas fuentes energéticas basadas en la utilización del sol, el viento, el agua o la biomasa vegetal o animal -entre otras-. Se caracterizan por no utilizar combustibles fósiles, sino recursos capaces de renovarse ilimitadamente, y su impacto ambiental es de menor magnitud dado que además de no emplear recursos finitos, no generan contaminantes.

En este sentido, mucho se ha escuchado hablar de RenovAR,  quizás es el que mayor fama ha cobrado, se trata de un programa de abastecimiento de energía eléctrica a partir de fuentes renovables, impulsado por la Subsecretaría de Energías Renovables.

Sin embargo, hay otras iniciativas interesantes como el proyecto que busca llevar energías renovables (limpias, no contaminantes, abundantes) a las zonas rurales, de esto se trata el Proyecto de Energías Renovables en Mercados Rurales PERMER, el cual tiene como objetivo facilitar el acceso a la energía en poblaciones rurales dispersas alejadas de la red de distribución. El proyecto está dirigido a viviendas y establecimientos de servicios públicos, como por ejemplo escuelas.

Para conocer en qué consiste, Agrofy News consultó al área de comunicación del PERMER.

Cifras que incomodan

Poniéndole números a la situación, que en cierta medida impulsan la implementación de PERMER, según informaron, hoy en Argentina hay alrededor de 100.000 familias que se van a dormir sin luz, con un mechero  que funciona a kerosén o velas. Al respecto, resaltaron que estos elementos no sólo son ineficientes sino caros y especialmente riesgosos.

En este sentido, advirtieron que la utilización de tales elementos tienen impactos negativos en varios aspectos, empezando por la salud ya que pueden causar problemas respiratorios por emisiones tóxicas, fatiga y estrés ocular. A su vez, son inseguros porque tienen grandes posibilidades de provocar incendios y accidentes. No obstante, contaminan el medio ambiente, y como si fuera poco, la ausencia de electricidad restringe las horas para poder estudiar, por lo cual, también obstaculiza el acceso a la educación.

En este sentido, PERMER se presenta como un proyecto de alto contenido social, cuyos objetivos son atender al mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades rurales dispersas, contribuyendo al alivio de la pobreza en las mismas.

Hacia el 2020

Por todas las desventajas que supone para las familias de las zonas rurales no disponer de energía eléctrica, desde PERMER enfatizaron: “Nuestro objetivo es que hacia 2020 podamos llegar a ese 1% de la población que aún no cuenta con acceso a la energía eléctrica”. En un principio, pretenden que todos los hogares rurales del país a quienes no les llega la red eléctrica, tengan acceso a servicios básicos como son la iluminación, el uso de una radio AM/FM, y la recarga de teléfonos celulares. En una segunda etapa, que denominan “acceso ampliado”, planifican extender el acceso a nuevas aplicaciones eléctricas: TV satelital, ventiladores.

Los beneficiarios

De acuerdo a lo informado, durante el PERMER I, que se extendió del 2002 al 2012, se realizaron obras en 19 provincias y resultaron beneficiadas 29.884 personas. En relación al PERMER II que comenzó en 2016 y se extiende hasta el 31 de octubre 2020, hay dos procesos licitatorios LPN2 y LPN3, mediante los cuáles se están instalando sistemas fotovoltaicos de segunda generación para prestaciones básicas a más de 14.100 hogares rurales dispersos en 11 provincias; de los cuales ya se encuentran instalados y operativos, 3.390 sistemas.

Por otra parte, cabe resaltar que están en proceso de aprobación la licitación LPI 01/2018 que proveerá kits solares 3G y LPN 01/2018 que proveerá energía a escuelas rurales.

En cuanto a la participación y acceso al proyecto, informaron que hasta ahora el mecanismo que viene implementando PERMER consiste en que cada una de las Unidades Ejecutoras Provinciales presentan un relevamiento de todas las necesidades que tienen en sus provincias. Envían ese informe a la Unidad Coordinadora del Proyecto y allí establecen el orden de prioridades de las obras. No obstante, señalaron: “Estamos analizando si en el futuro el mecanismo seguirá siendo ese o podrá ser el beneficiario el que directamente solicite el servicio”.

En primera persona

AgrofyNews dialogó con Irma Vargas, docente y directora de la Escuela Rural N° 4580 de Potrero de Uriburu, ubicada en el departamento Rosario de Lerma en la provincia de Salta. Una escuela albergue de nivel inicial y primario a la que PERMER en 2008 le instaló sistemas fotovoltaicos para abastecerla de electricidad.

Una de las comodidades que requería el colegio era tener energía eléctrica, porque vivir las 24 horas y durante toda la semana, exigía tener este servicio y sobre todo en la parte pedagógica permitió hacer uso de determinados recursos audiovisuales que íbamos recibiendo”, reconoció Irma, quien hace 20 años que trabaja en el establecimiento.

Luz con aprendizaje

Según comentó, antes de acceder al sistema fotovoltaico, tuvieron distintas etapas, desde el farol y la lámpara a kerosene, pasando por un grupo electrógeno que generaba luz en forma parcial y solo lo usaban a la noche cuando había oscuridad. Luego, les instalaron un panel fotovoltaico pequeño, pero el consumo era muy reducido, y siempre priorizaban utilizarlo de noche porque había que atender a los chicos en la cena. Después, enfatizó: “Llegaron estos paneles con gran expectativa por la capacidad que tienen y nos permiten disponer de suministro de energía las 24 horas. No hemos vuelto a tener la pérdida de la energía en ningún momento”.

Actualmente a la escuela asisten 27 chicos, hay cinco docentes que los acompañan de lunes a viernes y dos maestras itinerantes que van de escuela en escuela.

Al ser consultada sobre el acceso a las nuevas tecnologías de la Información y la Comunicación, orgullosa resaltó: “Todavía no tenemos acceso a Internet, pero se puede educar y enseñar igual. Es nuestra responsabilidad”. En este sentido, comentó: “Recibimos un aula digital móvil que tiene netbook, pizarra digital, impresora, proyector, y esto lo podemos usar porque disponemos del panel fotovoltaico”.

Al comparar los chicos del campo con los de la ciudad, Irma destacó: “Vivimos en una zona rural, pero tenemos nuestras riquezas y saberes. El niño de la ciudad tiene lo suyo, pero en la balanza los dos pesan lo mismo, no somos menos que el de la zona urbana ni ellos más que nosotros. Hay cosas que vivenciamos y los chicos de la ciudad, no”.

Por último, y a modo de reflexión, subrayó: “Esta experiencia de enseñar en el campo, me hace defender a las comunidades, porque tienen mucha riqueza humana, social y cultural que  a veces no es valorada”.

 

 

 

 

FUENTE: Por Eliana Esnaola | Agrofy Agency

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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